El sábado 19 de enero Andrés y yo nos casamos. El clima anunciado para ese día eran 10 horas de lluvia y nosotros nos habíamos quedado sin plan B debido a que gracias a la tormenta tropical del día jueves habían tenido que sacar la carpa del resort que pensábamos ocupar en caso de mal tiempo. Contra todo pronostico, el sábado amaneció despejado , sin lluvia y con una agradable brisa, en otras palabras perfecto.La ceremonia fue todo lo que siempre habíamos querido, sencilla e intima. Hubo dos lecturas, el intercambio de votos y los anillos. Es difícil explicar lo se siente durante esos minutos, porque son tantas cosas al mismo tiempo, pero si se que fueron momentos mágicos e intimos donde parecía que solo estábamos los dos... y finalmente ya eramos marido y mujer.
Estaban presentes todos los amigos cercanos que hemos hecho en estos dos años en la isla. Como testigos elegimos a Melinda y Rosa, que hasta viajo de Autitaki por el día solo para la ocación.

Luego de la ceremonia tuvimos una sesión de fotos en los jardines del hotel y en la playa, además de algunas fotos con los amigos presentes. Listas las formalidades el resto fue puro disfrutar. Andrés se lucio con la comida que había sido preparada por su cocina en el hotel, y de la torta no sobro ni un solo pedazo. A las 12 am agotados de tanta emoción partimos a pasar la noche de bodas en una de habitaciones del hotel y finalmente se largo a llover.

